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Listado de temas

Acá dejo a tu disposición un listado de temas, el que espero incrementar Dios mediante. Deseo que te sean de gran bendición. No dudes en recomendar el artículo. además de dejar un comentario. Dios te guarde. LISTA DE TEMAS


La Adoración Cristiana

15. 05. 22
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“Hablamos donde la Biblia habla y callamos donde la Biblia calla”.
VI.EL ANTIGUO TESTAMENTO FUE ABOLIDO.
Ya hemos visto los claros mandamientos y el entendimiento que tenían los Israelitas en cuanto a la adoración en el Antiguo Pacto. Son 3 los periodos o procesos que vivió el pueblo de Israel en cuanto a la adoración:
La primera, fue su adoración en el desierto cuando salieron de la esclavitud de Egipto y su posterior llegada a la tierra prometida. Esta era en el Tabernáculo.
La Segunda, fue la adoración en el Templo de Jerusalén, y
La tercera, fue en la deportación y posterior regreso a Jerusalén. Parte de esta adoración se hacía en el templo y parte en la sinagoga. (Recordemos que la sinagoga, fue la forma como los judíos se reunían en la deportación. Surgió en esos tiempos, no antes y después del regreso a Jerusalén quedo como una práctica implantada, que ya para los tiempos de Jesús estaba arraigada en el pueblo).
En estas 3 etapas el pueblo de Dios adoró al Señor de la misma manera, pero en distintos lugares y situaciones. Siempre los levitas estuvieron a cargo de estos servicios, de ministrar las cosas del Señor. Pero con la llegada de nuestro Señor Jesucristo todo cambio. Él nos trajo una nueva ley, un nuevo pacto.
Ya Jeremías unos 600 años antes de Jesús había profetizado: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré NUEVO PACTO con la casa de Israel y con la casa de Judá. NO COMO EL PACTO que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ELLOS INVALIDARON MI PACTO, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (Jeremías 31.31-34).
Dios estaba ya advirtiendo que los Israelitas no cumplieron, no respetaron el antiguo pacto y por lo mismo, el Señor establecería uno nuevo. Algo diferente. Dios haría un nuevo acuerdo con la humanidad.
Incluso el autor del libro de los Hebreos recordando esta profecía, nos dice que cuando Jeremías dijo esto. Él estaba anunciando el desaparecimiento, el cambio y abolición del primer pacto (Hebreos 8.6-13).
Pero, ¿CUÁNDO FUE ABOLIDO EL ANTIGUO PACTO? ¿CUÁNDO HUBO CAMBIO DE LEY?
Jesús dijo en Lucas 22.20, “De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Dando a entender que su muerte en la cruz marcaba el inicio de una nueva relación con la humanidad. Cristo con su sacrificio nos trajo un Nuevo Pacto.
Hay varios pasajes que nos muestran la obra de Cristo en su cruz. Nos remitiremos a considerar dos para aclarar el punto de que Cristo quito la ley de Moisés en su muerte.
Efesios 2.14-16, “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, ABOLIENDO en su carne las enemistades, LA LEY DE LOS MANDAMIENTOS EXPRESADOS EN ORDENANZAS, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”.
Colosenses 2.13-15, “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, ANULANDO EL ACTA DE LOS DECRETOS QUE HABÍA CONTRA NOSOTROS, que nos era contraria, QUITÁNDOLA DE EN MEDIO y CLAVÁNDOLA EN LA CRUZ, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.
Es claro, en estos dos textos la idea de que Cristo en su cruz abolió, clavó, anuló y quitó esa ley opresiva que nos era contraria. La ley de Moisés, el Antiguo Pacto. YA NO ESTAMOS OBLIGADOS A GUARDAR ESA LEY.
Debemos reconocer que aunque esa ley provino de Dios, fue establecida por el Señor. Ahora, en el Nuevo Pacto, esa ley no es autoritaria para nosotros. No estamos mandados a guardar la ley de Moisés o mejor dicho, el Antiguo Testamento. La pregunta fundamental que siempre debemos hacernos cuando en la iglesia personas quieran mandarnos a guardar cosas de la ley antigua es, ¿Somos cristianos o judíos?
Ya que si estamos guardando mandamientos que fueron dados a los judíos o si estamos guardando una ley que fue anulada o abolida. ¿Estamos cumpliendo la voluntad del Señor?
La ley Antigua fue dada para un pueblo específico, la nación de Israel. Pero cuando en su pecado y rebelión incumplieron dicho pacto. Dios quiso y él de su propia y soberana voluntad prometió y efectuó un cambio de ley con la muerte de su hijo en la cruz. Entonces, ¿Cómo se sentirá Dios cuando algunos todavía insisten que guardemos mandamientos de la ley antigua, haciendo nula la obra de Dios en la cruz de Cristo? ¡Dios dice, ya quite esta ley! Y ellos dice: “No, podemos seguir guardándola”. ¿Quién es Dios aquí? ¿Quién tiene autoridad para mandar? ¿Cómo se sentirá Cristo al ver a las personas adorando bajo el régimen antiguo, cuando fue con su muerte que él vino a quitar todo eso para que adoremos en el Nuevo Pacto?
¡Las personas no se dan cuenta, que al insistir en adorar de la forma antigua, hacen vana la cruz de Cristo. Hacen nula y sin efecto toda la obra de Dios en el sacrificio de Jesucristo!
Esto es muy grave, porque con esto vemos, que a muchos no les importa realmente lo que Dios quiere, sino que les importa más lo que ellos desean. Es más importante su propia voluntad que respetar las decisiones del Señor para el culto y la adoración.
Jesucristo lo había dicho en Mateo 15. 7-9, “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.
Esta es la tristeza del Señor, sobre todo en estos tiempos. Donde todos dicen que agradan a Dios, donde todos proclaman que sirven a Dios pero lo hacen NO como él desea u ordena. Sino que lo hacen con mandatos y ordenanzas que surgieron en la mente humana y no en la voluntad de Dios.
Si fuera por respetar la voluntad del Señor, deberíamos adorar como él manda en el Nuevo Pacto, y no aferrarnos a la adoración de un pacto abolido y que nunca fue el deseo de Dios que nosotros los gentiles lo guardemos. Eran mandamientos para el pueblo de Israel.
Entonces, Si el Señor mismo cambio el pacto en su muerte en la cruz y hemos dado bastante énfasis sobre esto. Preguntémonos, ¿Habrá cambiado la adoración después de ser cambiado el pacto? La pregunta correcta seria, ¿Cómo desea el Señor que le adoremos en el Nuevo Pacto?
¡Preguntémosle al Señor! Abramos las páginas del Nuevo Testamento para descubrir como el Señor desea que le alabemos y adoremos. Esa siempre será la más sensata y acertada decisión.
VII.EL CANTO EN EL NUEVO TESTAMENTO.
Cuando abrimos las páginas del Nuevo Pacto es muy interesante lo que encontraos aquí. Después de encontrar cientos de versículos que nos hablan de la adoración en Israel.
Llegamos a los tiempos de la iglesia instituida por Cristo, y las referencias a la adoración son poquísimas. Por lo mismo, debemos dedicarnos en mucho detalle a entender cada uno de estos pasajes.
Son 9 versículos que nos hablan de la música en la adoración en la iglesia. Y varios de ellos ni siquiera hablan de la adoración pública, sino de adoración privada. Pero debemos enfatizar, que la gran mayoría habla de la adoración general o reunión de la iglesia.
Es bueno que lo entendamos, que aunque existiese un solo pasaje que nos hable de la música en la adoración cristiana. Ese único pasaje sería más autoritario que todo el entendimiento antiguotestamentario de la adoración. ¿Por qué? Usted sabe la respuesta. La ley fue abolida y no fue dada para nosotros, sino para la nación de Israel.
¿Qué encontramos en el Nuevo Pacto en cuanto a este tema? En estos nueve pasajes encontramos una ausencia de la música instrumental en la iglesia y en la vida privada de los cristianos. No hay ningún pasaje o referencia a instrumentos en todo el Nuevo Testamento con relación a la iglesia del Señor. Hay un solo mandamiento en todos estos pasajes.
¿CUÁL ES EL ÚNICO MANDAMIENTO AUTORIZADO POR EL SEÑOR? ¡CANTAR!
Pero, ¿Qué significa esto? Muchas personas reclaman diciendo: ¿Dónde la Biblia prohíbe los instrumentos de música para la adoración? No vamos a responder como muchos desacertadamente responden: ¿Y dónde los aprueba?¿Dónde dice que los usemos? Esa es una respuesta muy básica y muy limitada. Ese no puede ser nuestro argumento más fuerte.
Somos un pueblo entendido, un pueblo de la palabra de Dios y nuestras respuestas deben mostrar la sabiduría que viene de lo alto.
Pero, ¿Cuál es el argumento de Dios?
El argumento del Señor es muy simple, pero poderoso. Considerando todos los principio escriturales que hemos considerado en este estudio. EL MANDATO DE DIOS ESPECÍFICO Y AUTORITARIO PARA SU IGLESIA EN EL NUEVO PACTO ES CANTAR.
¡ALÁBENME CON SUS BOCAS, ALÁBENME CON SUS LABIOS! ¡ALÁBENME CON EL CORAZÓN!. Ese es el mandamiento de Dios, cuando hablamos de la adoración novotestamentaria lo único que encontramos en un mandato a cantar. Y el único instrumento que Dios desea con que le alabemos es nuestro corazón.
Al decir Dios que cantemos, eso excluye inmediatamente cualquier otra cosa. No podemos tocar, o rasgar o tañer o soplar. Al usar cualquier instrumento musical en el culto cristiano, estamos traspasando el claro mandamiento de Dios. Estamos haciendo algo que Dios nunca nos ha mandado – pensemos en el caso de Nadab y Abiú o el de Uza.
Tal vez muchos protesten diciendo: ¿Qué tiene de malo tocar música en el culto? ¿No creo que a Dios le desagrade? ¿Estamos seguros de esto? ¡Porque agregar algo al culto que él no nos ha mandado, nos pone en rebeldía con Dios! No estaríamos respetando su voluntad.
Si queremos respetar la voluntad del Señor, debemos adorar como él quiere. El desea en su adoración, que le adoremos sin instrumentos musicales. Si Dios hubiese querido instrumentos, te lo aseguro que los hubiese autorizado o pedido.
Cuando muchos se preguntan: ¿Señor, podemos usar una guitarra en el culto? Dios dice: Canta. ¿Señor, podemos usar un teclado en tu iglesia? Dios repite: Canta solamente. ¿Señor, podemos usar un pandero? Dios sigue repitiendo: Canta. ¿Señor, podemos usar un acordeón o una batería? El Señor insiste: Solamente canta.
Me imagino al Señor diciendo: ¿Por qué estás tan preocupado de hacer cosas que no he mandado? Y ¿No estás preocupado de cumplir lo que he mandado? ¡¡Yo te mande a cantar, entonces, canta!!
Ese es el punto del Señor, es muy fácil de entender. Lo que sucede es que nuestra carne se resiste, porque nos gusta la música instrumental, porque pensamos que así será mejor. Muchos incluso dicen: “Así llegan más personas, por la música”. “Es que sin música el culto es apagado, no está el espíritu del Señor”.
Te das cuenta de los errores que caemos al pensar de esa manera. Quiero mencionarte algunos...
Primero, nosotros estaríamos imponiendo nuestros pensamientos de que es lo mejor o peor en el culto a Dios. O sea, Dios no está decidiendo en el culto. Porque si le preguntáramos. Vuelvo a decirlo, Dios diría: canta.
Segundo, si las personas llegan por la música. Esto quitaría toda la obra de Dios. Ya que su palabra proclama innumerables veces. Que es el Señor y su palabra quienes traen al pecador. O sea, no necesitamos ni a Dios ni la palabra para traer a la gente. La música se encarga y después Dios remata.
Si la palabra de Dios no puede convencer al pecador, podrá hacerlo un instrumento que no tiene vida, ni corazón. Estaríamos atribuyendo más poder a un instrumento, que al Señor y su palabra. Y
Tercero, al decir que una iglesia sin música es apagada y no tiene el espíritu de Dios. Estaríamos diciendo que lo que enciende un culto es la música y no la presencia del Señor. Que el Espíritu Santo solo se manifiesta cuando escucha el sonido estridente de guitarras y teclados. O sea, entenderíamos que es la música que llama y levanta al Espíritu Santo. ¿Dónde dice eso la palabra de Dios?
Una iglesia apagada es una iglesia donde no está el Señor. Y piensa bien en esto, ¿Puede estar el Señor en una iglesia que lo adora como ellos quieren y no como él dice en su palabra? ¿Puede sentirse grato el Señor en culto donde agregan música instrumental que él nunca mando? ¿Está el Señor en lugares donde no se respeta su voluntad? Respondimos con un rotundo ¡NO!
Debemos decir tajante y contundentemente que la música que Dios desea en Su iglesia es la música vocal o acapella. Esa es la única música que Dios ha autorizado en el culto cristiano. Alabanzas que salgan de nuestros labios que vengan del único instrumento mandado por Dios, el corazón.
Ahora veamos lo que los pasajes nos dicen y como confirman esta verdad...
Mateo 26.30, “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos”.
La noche que Jesús fue entregado, el Señor llevo a sus discípulos a un aposento alto, y allí celebraron la pascua judía. Dentro de esta ceremonia memorial de los Israelitas, Cristo toma 2 de los elementos disponibles en la pascua. El pan sin levadura y el vino y les da un nuevo sentido. Y allí se instituye la Cena del Señor.
Después de esto, dice el pasaje citado. Cantaron un himno. No deseamos ser majaderos al repetir, pero el texto dice: “Cuando hubieron cantado el himno”, NO dice: “Cuando hubieron tocado el himno”.
Hechos 16.25, “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían”.
Pablo y Silas presos en la fría prisión filipense, dice el pasaje: “cantaban himnos a Dios”. Esta era la práctica habitual de un hombre de Dios como Pablo. Recordemos que en buen español, cantar no es lo mismo que tocar instrumentos.
Romanos 15.9, “y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre”.
Volvemos e insistimos en el mismo punto. Ya llevamos 3 pasajes y en todos aparece la misma palabra: Cantar. Aun incluso en este pasaje, donde Pablo cita la profecía de Salmos 18.49 la palabra utilizada es cantar.
1 Corintios 14.15, “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”.
Pablo continua enriqueciendo nuestro entendimiento de la alabanza en la iglesia. Y ahora agrega que en la oración y el cantico debemos hacerlo con todo nuestro ser, con el espíritu. O sea, involucrar todas nuestras emociones, pero debemos hacerlo también con el entendimiento. O sea, debemos entender que es lo que estamos haciendo y cantando al Señor.
Aquí inmediatamente quedan excluidos los instrumentos, ya que no tienen ni espíritu, ni entendimiento. Dios espera una alabanza racional, salida del corazón humano. Pero, muchos dicen hoy que los instrumentos son solo una ayuda. Pero pregunto, ¿Ayuda para qué? ¿Para alabar a Dios? ¿Necesitamos ayudas para adorar a Dios? Dios no necesita ayudas, necesita tu corazón. Que lo que tú le ofrezcas lo hagas con entendimiento.
Cuanta gente está más preocupada de una nota musical, en vez de lo que le está diciendo a Dios con la letra, de entregarle el corazón. Nos damos cuenta que los instrumentos no ayudan, sino estorban nuestra adoración.
Efesios 5.19, “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.
Este es uno de los pasajes más contundentes en cuanto a la adoración en la iglesia.
Si nos fijamos bien, Pablo utiliza 3 verbos para describir la adoración: HABLAR, CANTAR Y ALABAR. Y es interesante que estos 3 verbos se refieran a lo que sale de nuestra boca.
¿Qué espera Dios de nosotros en el culto? Que hablemos, o sea, que salgan de nuestra boca salmos (cantos provenientes de este libro del Antiguo Testamento que era el himnario de Israel), también espera que salgan de nuestra boca canticos e himnos. Pero nos dice el pasaje, que todo esto, cuando cantemos, hablemos y alabemos sea una expresión de nuestro corazón. O sea, el instrumento indicado por Dios para adorarle es el corazón, el ser interior. ¿Cómo alabamos a Dios en este pasaje? ¡Por lo que sale de nuestro corazón y por lo que sale de nuestra boca! ¿Queremos agradar a Dios? ¡Cante, hable y alabe al Señor!
No tenemos derecho a pensar nada más de lo que está escrito. Si Dios manda esto. Es esto lo que la iglesia debe hacer.
Colosenses 3.16, “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.
Pablo vuelve al mismo tema de Efesios aquí. ¿Queremos alabar a Dios?. Pablo dice: Canta. Y agrega: Si vas a cantar hazlo en tu corazón. O sea, la alabanza es una expresión de lo que hay en nuestro corazón.
Dios quiere escuchar tus cuerdas vocales y no las de una guitarra, Dios quiere escuchar la entonación de tu corazón y no la de un instrumento musical.
Aquí vemos también que los canticos sirven como una exhortación o como una enseñanza. ¿Cómo podemos enseñarle a alguien o exhórtalo? ¿Con un instrumento o con lo que sale de nuestra boca? Ya sabemos la respuesta, un instrumentos entrega tonos, pero no entrega enseñanzas y menos exhortaciones. Eso solo lo puede hacer el ser humano, el verdadero instrumento para alabar al Señor.
Hebreos 2.12, “diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré”.
El escritor del libro de los Hebreos citando Salmos 22.22, nos recuerda que Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos. Eso estaba dicho desde el Antiguo Testamento dice nuestro autor. Pero también dice el pasaje que Jesús canta con la congregación. Literalmente en griego, con “la iglesia”. O sea, este pasaje nos enseña que Jesús participa de nuestras alabanzas. Y fíjese lo que dice: alabaré. No dice: “tocare” o “soplare” o “tañere”. Nunca es ese el sentido de los pasajes en el Nuevo Testamento.
Hebreos 13.15, “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”.
Y llegamos al versículo más claro en todo el Nuevo Testamento en cuanto a la adoración y alabanza que Dios espera de su iglesia. El escritor del libro de los Hebreos nos dice que debemos ofrecer siempre a Dios, que el Señor espera por toda la eternidad que le ofrezcamos sacrificio de alabanza.
¿Qué es el sacrificio de alabanza? El mismo nos explica. ¿Cómo alabamos a Dios y le agradamos? Él dice: “fruto de labios que confiesan su nombre”.
Dios espera de su pueblo que le alabe con sus labios, con lo que sale de nuestras bocas. ¿Podrá ser más claro?
Sabemos que los instrumentos musicales no tienen ni labios ni corazón.
Y nos dice el texto que sigue que “de tales sacrificios se agrada Dios” (13.16).
Si tú quieres agradar al Señor verdaderamente, debemos alabarlo solo con nuestros labios. No debemos olvidarnos de hacer el bien, y de ayudar a los hermanos también. Pero si nos enfocamos en nuestro tema. La alabanza que Dios espera de su iglesia es la que es producto o fruto de sus labios, la que sale de sus bocas. Dios desea escuchar lo que sale de tu boca, más que escuchar sonido salidos de un instrumento. Todo lo demás no agrada a Dios, y si no lo agrada, debemos decir claramente que le desagrada.
Con esto zanjamos todo nuestro tema, el escritor del libro de los Hebreos aclara para todos, que es lo que Dios desea para que le agrademos. Lo único que debemos hacer, es decidir si seguimos lo que dice Dios, o lo hacemos como dice el hombre o por lo que nosotros queremos hacer. ¿Qué decides tú? No podemos ser indiferentes en este tema.
Una postura tenemos que tomar, una decisión debemos tomar. O alabamos a la manera de Dios o al final de cuentas le desagradamos o afrentamos con nuestras decisiones.
Yo le animo que alabe, que haga las cosas para agradar a Dios y no para agradar al hombre.
Santiago 5.13, “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.
Y llegamos al último pasaje que nos habla de la adoración. Después de todo lo que hemos dicho será fácil decir que la palabra que Jacobo, hermano del Señor Jesucristo dice es: Cantar.
Cuando estemos alegres, nuestro hermano Jacobo nos anima: “Cante alabanzas”. Esto nos muestra también que el cantar es una expresión de júbilo, de alegría. O sea, cuando alabamos al Señor, Dios espera que lo hagamos con gozo. ¿Un instrumento puede sentir alegría? Usted sabe la respuesta. ¡NO! Por lo mismo un instrumento no puede transmitirle nada al Señor.
No nos olvidemos que en la adoración nosotros debemos transmitir cosas al Señor. No es el culto para el cristiano o para que sintamos cosas. Somos nosotros los que debemos ofrecer y entregar al Señor.
Ese es el problema de las denominaciones y religiones modernas que centran sus cultos no en lo que debemos entregar a Dios, sino en lo que Dios nos entrega a nosotros. Son cultos egoístas, centrados en el hombre. Importa más lo que sientes y si te gusta.
Pero ese nunca ha sido el sentido del culto cristiano, nosotros alabamos y adoramos al Señor. Nosotros estamos más preocupados en ofrecer, en entregar que en lo que sentimos en ese momento.
Los sentidos son engañosos, nos dice Jeremías 17.9, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. NO DEBEMOS CONFIAR EN NUESTRAS EMOCIONES COMO SEÑAL DE QUE AGRADAMOS A DIOS. SINO ESTAMOS RESPETANDO LA PALABRA DE DIOS, ES IMPOSIBLE QUE LE AGRADEMOS.
Un último punto de este pasaje en Santiago 5.13, el texto nos dice que el que esta alegre que cante. O sea, no dice que debo cantar para alegrarme. Sino que los que estén alegres deben cantar. Entendamos la diferencia.
VIII.CONCLUSIONES BÍBLICAS.
La primera vez que se mencionan los instrumentos musicales es en Génesis 4.21, “Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta”.
El origen de la música instrumental fue en la descendencia caída de Caín. No fue Dios quien invento los instrumentos.
En el Antiguo Pacto, Dios permitió que Israel le alabara con instrumentos musicales, pero solo en el atrio.
Dios nunca dejo que los instrumentos de música entraran al lugar santo, y menos al lugar santísimo.
Hoy la iglesia de Cristo según lo que nos dice Hebreos 10.19-20, tenemos derecho a adorar y servir en el lugar santísimo. Cristo nos abrió el acceso por su sacrificio.
En el Antiguo Pacto, solo los levitas eran los autorizados para tocar los instrumentos. Tenían que ser descendientes directos de la tribu de Leví. Nadie más tenía derecho a hacerlo. Menos los gentiles. Ni siquiera podían acercarse al templo. Si el Antiguo Pacto estuviera en rigor hoy, no podríamos ni siquiera acercarnos al templo, sino nos hubieran matado antes de entrar.
El Antiguo pacto fue abolido, siendo abolido y quitado todo el servicio del culto judío. No podemos decir que Dios abolió los sacrificios de animales, el incienso, el sacerdocio levítico y las fiestas solemnes de los judíos y que solo nos dejó la música instrumental. Si Dios lo abolió, entonces, lo abolió todo y nos trajo un nuevo culto, con una nueva adoración.
En el Nuevo Pacto la adoración que Dios espera es que CANTEMOS. Que sea el producto de nuestros labios y que sea la expresión de nuestro corazón. Todo lo demás queda excluido, por el claro mandamiento de Dios.
En el Nuevo Testamento no encontramos ningún pasaje que mencione los instrumentos musicales en el culto de adoración. Si Dios hubiese querido que le alabemos acompañado de instrumentos, él lo hubiese pedido explícitamente. NO DEJARÍA UN PUNTO TAN IMPORTANTE A NUESTRA DECISIÓN, SIN LEGISLAR EL AL RESPECTO.
En el Nuevo Pacto los únicos pasajes que hablan de instrumentos en la era de la iglesia. Es la referencia a los ángeles tocando arpas delante de la presencia de Dios en el libro de Apocalipsis 5.8; 14.2; 15.2.
Pero, debemos recordar que el libro de Apocalipsis es un libro de símbolos. Y no debemos mirarlo a la luz del prisma literal. La pregunta correcta seria ¿Qué significan estos símbolos? Porque si entendemos que todo es literal, deberíamos aceptar varias cosas en la iglesia, ya que hablan de incienso, la adoración en el templo de Jerusalén y muchas cosas más. Por ejemplo, el incienso nos dice el 5.8, son las oraciones de los santos y aquí cuando hablamos de los arpistas, se refiere a las alabanzas del pueblo de Dios.
Y aunque fuera cierto que Apocalipsis se entiende literalmente, igual no podríamos introducirlos en la iglesia. Porque son los ángeles quienes están con las arpas. O sea, los únicos que estarían autorizados serian ellos, y no ningún hombre.

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