
Serie, Lo que debo saber de: N° 3 EL VESTIR DE LA MUJER CRISTIANA
A las que aman a Dios.
"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir (reprender), para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." 1Timoteo 3:16-17.
Esta cita está en tu biblia ¿Crees que es inspirada por Dios, y que efectivamente sirve para enseñar, reprender, corregir e instruir? Yo lo creo, y eso me lleva a escribir esta nota con un tema que a más de alguien pudiera molestarle sobremanera.
Al abrazar mi ministerio, lo he hecho con temor de Dios, y tomo no sólo la honra del ministerio sino también lo que esto conlleva, la responsabilidad de entregar una sana doctrina, esto es, apegarse fielmente al espíritu de la Palabra.
En otro tiempo, cuando vivíamos sin Dios, vivíamos conforme a los deseos de la carne, sin reglas, excepto las de este mundo, "Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo" Efesios 2:13. “el (Dios) cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” Colosenses 1:13.
¡Somos ciudadanos del reino de los cielos! Si somos ciudadanos del reino de los cielos, debemos someternos a las reglas de ese reino, a sus estatutos, a la Palabra revelada y por ella debemos regirnos. Las Sagradas Escrituras abarcan todo ámbito de nuestra vida, y da respuesta a todas las interrogantes que pudieran surgir mientras estemos en este mundo y nos indica cómo debemos conducirnos delante del Creador, no hacerlo, es un claro indicador que el amor que profesamos por Él, no es tal. Para meditar.
La presentación personal es muy importante para todos los que pisamos esta tierra, ya sean el vestuario, los adornos y los perfumes. Todo esto no es menos importante para los hijos de Dios, pienso, cobra mayor relevancia, puesto que el vestuario que usamos diariamente, ya sea que estemos en casa, en el trabajo o en cualquier otro lugar, es para agradarle a Él, y mayormente cuando nos reunimos, este es acorde a la ocasión solemne del servicio de adoración propia del cristiano, este servicio no debe ser desplazado a segundo plano por nuestro empeño insustancial de destacar nuestra vestimenta, asimismo las joyas, las Escrituras hablan de oro y perlas porque estos son signos de ostentación (Exhibición o alarde de riqueza y poder), aún a las baratijas no le veo su utilidad cuando la iglesia se reúne ¿Cuál sería el propósito al usarlas?. Referente a los desodorantes y perfumes, estos son muy necesarios por diferentes razones: ya sea por largas caminatas hasta llegar a la casa de oración, los calores propios del clima, el espacio de reunión, etc. además de repartir muchos sinceros abrazos, hacen que los productos mencionados deban estar presentes.
El vestuario femenino no es fácil de tratar, abordarlo requiere de mucha delicadeza, sobre todo si hay que tratarlo con personas recién convertidas, que por la misma razón, tienen poca capacidad de discernir y entender lo expuesto en las Escrituras sobre éste tema; no son pocas las que se sienten violentadas en sus derechos a decidir cómo vestir en su casa, trabajo, calle, y aún para asistir a la casa de oración. Si bien es cierto, que cada uno decide sobre su propio cuerpo, no es menos cierto que tal decisión puede provocar incomodidad en la membresía, en mayor medida entre los Ancianos (dirigentes) que se ven muy complicados al momento de enfrentar una situación que a todas luces es anómala. Abordar el tema no es fácil ¿Cómo se le dice a una hermana joven o adulta -nueva en la iglesia- que su vestuario no es apropiado para la casa de oración (tal vez ni siquiera para otro lugar)?. Amada hermana, te invito a recorrer las Escrituras para clarificar lo que nos dice al respecto.
"... que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad" 1 Timoteo 2:9-10 RV 1960
Otras versiones de la biblia para una mayor comprensión.
Nueva Traducción Viviente: "Y quiero que las mujeres se vistan de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente y apropiada y no llamar la atención con la manera en que se arreglan el cabello ni con accesorios de oro ni con perlas ni ropa costosa. Pues las mujeres que pretenden ser dedicadas a Dios deberían hacerse atractivas por las cosas buenas que hacen"
Dios Habla Hoy: "Y quiero que las mujeres se vistan decentemente, que se adornen con modestia y sencillez, no con peinados exagerados, ni con oro, perlas o vestidos costosos. Que su adorno sean las buenas obras, como corresponde a las mujeres que quieren honrar a Dios"
Palabra de Dios para Todos: "A su vez, quiero que las mujeres se vistan con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia. No se adornen con peinados exagerados, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa, sino adórnense con buenas acciones. Es lo apropiado para las mujeres que dicen honrar a Dios"
Es indiscutible que el vestuario, actualmente, tiene una connotación que va más allá que el cubrir el cuerpo, y eso lo sabemos; cuando elegimos una prenda para vestir buscamos una que nos “ande” con nuestra piel, cabello, y con nuestro cuerpo, buscamos combinar colores, contrastes, y entre otras, tendencias. Creo que es justo decir que el hombre no se complica mayormente a la hora de elegir su tenida, en cambio la mujer tiene una lucha permanente, y revisa su ropero varias veces antes de decidir lo que vestirá, tiene sobre sí el peso de lo establecido por la sociedad; si su cuerpo está clasificado en forma de H, A, V u 8 ¡Increíble!
El vestir “bien” en la mujer tiene por finalidad, más que cubrirse, andar cómodas (dicen) y causar una buena impresión entre sus pares y recibir halagos y miradas del sexo opuesto; si no las miran se sienten feas, y si las miran se sienten complacidas. La moda actual es que la mujer debe sacar provecho de su cuerpo, ser “sexy” destacando ciertas partes de ella, ya sea su cuello, sus hombros, sus pechos, su espalda, su trasero y sus piernas, y… ¿cómo lograrlo?, hay consejos a la vuelta de la esquina. Esto es entendible cuando se trata de la mujer de mundo, no cristiana, y creo que todo hombre carnal lo agradece, pero la mujer cristiana debería saber que ya no pertenece al reino de este mundo, si ha creído en el evangelio de Cristo, Dios el Padre le “ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” y este reino, es un reino de santidad, de pureza, de los redimidos por Cristo, de los nacidos de nuevo, y se supone que tú has nacido de nuevo. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17. “…el que se une al Señor, un espíritu es con él” 1 Corintios 6:17 ¿Es posible pensar que siendo ciudadana del reino de los cielos y siendo un espíritu con el Señor, esté viviendo como en el reino de las tinieblas? ¡ES IMPOSIBLE!
“habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” 1 Corintios 6:20. Esta cita dice mucho; no nos pertenecemos a nosotros mismos sino a aquel que nos compró a precio de sangre, por lo tanto, “si vivimos, para el Señor vivimos…del Señor somos”.
En muchas congregaciones cristianas, ya vemos pantalones femeninos a punto de reventar, que llegan cansados a media cadera, que quien los usa, al sentarse dejan ver -sin mayor esfuerzo- el inicio de las nalgas y su diminuta ropa interior; por delante, según la tela, se marcan sus partes íntimas y muchas veces la piel sobre el pantalón queda expuesta mostrando el ombligo; también se ven poleras que apenas cubren la cintura, hombros descubiertos atrás y adelante, escotes que dejan ver la parte superior de pechos protuberantes a punto de escapar, blusas transparentes y ajustadas que muestran su ropa interior, faldas cortas con una abertura atrás o al costado para “dar mejor el paso”, y que al sentarse se recogen, dejando a la vista sus piernas ¡Que decir cuando se les ocurre poner una pierna sobre la otra!
Amada hermana, no tengo el más mínimo deseo de hacerte sentir incomoda, ni causar una controversia tú sabes que lo que digo no es exagerado, es más, creo que me quedo corto.
La mujer cristiana cuando se apronta a salir, debe considerar adonde se dirige y luego decidirá cuál es la ropa más adecuada para la ocasión; por ejemplo: si va de visita donde unos hermanos en Cristo, no se pondrá la ropa que usaría en un camping, como a este camping no iría con la tenida propia de una graduación. ¿Qué ropa se pondría entonces para asistir a la casa de oración?
El lugar donde se congrega la iglesia, llamado “templo” o “casa de oración”, es un espacio dedicado exclusivamente para agradar al Dios Todopoderoso. Los santos (cuales somos nosotros) ofrecemos solemnemente “sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” Hebreos 13:15. Buscamos ser edificados por la Palabra impartida, confesamos nuestros pecados, perfeccionamos nuestra santidad, etc. Decir “santo” no es un término antojadizo buscado convenientemente, es la calidad en qué quedamos cuando abrimos nuestro corazón y confesamos que Jesús es el Señor. Dios es santo, por lo tanto Él exige que sus hijos sean santos y permanezcan en santidad “sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12:14. Todo varón o mujer, que ha nacido de nuevo debe honrar el nombre del Señor, sometiéndose a sus ordenanzas. Como ves, el lugar donde nos congregamos no es el lugar apropiado para lucir la vestimenta ni la piel como está descrita más arriba, tampoco debe ser usada como pasarela de modas donde puedan mostrar su última adquisición; quién así piense, está en un grave error y no ha entendido el sacrificio de Cristo “que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1Pedro 2:9
El texto de 1Timoteo 2:9 usa tres términos, estos son: Decoro, Pudor y Modestia.