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En este apartado encontrarás sólo artículos relacionados con el diezmo. Al final de los textos podrás dejar tu comentario y no olvides descargar el minilibro "El Diezmo: Una Verdad Irrefutable" Dios te guarde.

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Título libro: El Diezmo - Una Verdad Irrefutable Autor: Daniel Neveu Pedreros
ISBN 978-956-351-046-1 Registro Propiedad Intelectual N° 215-922
 
  
PREFACIO
El diezmo, ha sido por años un tema polémico que causa controversias en el mundo cristiano, principalmente porque las posiciones que están a favor y las que están en contra son irreconciliables. El mayor esfuerzo que hacen los que están a favor, es mostrar unos versículos y “lo bendecidos que están” para afirmar su posición, pero el que está en desacuerdo con esta práctica, está obligado a responder un verdadero interrogatorio en el que no faltan los apasionados que antes de escuchar la exposición del aludido lo acusan de carnal o falso, y en muchas ocasiones “alertan” a los demás dejándolo literalmente aislado; de esto doy fe, porque fui testigo de cómo un pastor tildaba a un hermano de ser un transgresor de las Escrituras y que intencionalmente tergiversaba la Palabra de Dios para no dar y guardar en sus bolsillos el porcentaje que le correspondía al Señor.
Es muy lamentable que la ignorancia o la conveniencia tengan mas peso que el conocimiento.
El propósito de este libro es que a la luz de las Escrituras, los unos abran los ojos y los otros estén bien fundamentados cada vez que sean requeridos por quienes piensan diferente.
Para leer este libro, se recomienda dejar todo prejuicio y solicitar la guianza del Espíritu Santo.
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CAPITULO 1 - DESDE MI NIÑEZ
Desde muy niño tuve conocimiento del diezmo, y esto fue por la práctica habitual de mi padre la que por cierto no demoró en traspasarla a la familia. La enseñanza bíblica fue tomada por la iglesia que él fundó en la ciudad de Temuco; en honor a la verdad, debo decir que éste hecho me ha causado hasta el día de hoy una profunda admiración, porque ha sido consecuente con su enseñanza que en términos de perseverancia muchos quisieran. Mi padre, vendedor de artículos de paquetería en el antiguo Terminal de Buses Rurales de esta ciudad, al ser un comerciante ambulante le era muy difícil llevar la contabilidad de los ingresos diarios, y es aquí donde creo que muchas personas pueden cometer graves errores al apartar el diezmo, porque este es el resultado de un ingreso estimativo; se debe echar mano a toda la honradez, la sana conciencia y el temor a Dios, para no fallar al momento de apartar el 10% de las ganancias diarias; a través del tiempo ganó experiencia y desarrolló algunas “técnicas” las que debió enseñar a algunos, no siempre logró en sus “alumnos” el efecto deseado, como suele suceder, ya sea que seamos trabajadores independientes o dependientes, muchas veces priorizamos nuestras necesidades, antes de ser leales con el Señor; debo reconocer que fui un mal alumno.
La enseñanza bíblica sobre el diezmo la tomamos del Antiguo Testamento, en Génesis 14:19-20 “…Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo“ Y para que no haya dudas, según los dichos del propio Señor Jesucristo en Mateo 18:16 “…para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.” se entrega la confirmación en Hebreos 7:4 “Considerad, pues, Cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín”, sumado a estos, Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” ¡No hay por donde perderse!
En el Nuevo Testamento, encontramos una batería de citas bíblicas con algunas indicaciones, que muy luego, el deseoso de aprender da por hecho por ser bíblicas, o dicho de otra manera, puede certificar que efectivamente están escritas en la Biblia. Y esto es lo que sucedió conmigo, lo hice mío, indistintamente si los llevaba a la práctica o no, convirtiéndome en un defensor del diezmo a toda prueba.
Ya a una edad madura, y siendo un pequeño comerciante, vendedor de paquetería menor y confites, que me vi con la gran preocupación de cumplir de una vez por todas con este mandato, en la forma más leal posible, donde no hubiera nada ni nadie, que pudiera acusarme de faltar a esa ordenanza. Como dije anteriormente, la entrega del diezmo debía ser estimativo, puesto que el capital con que trabajaba era tan poco, que en la medida que vendía algo, debía correr a los distribuidores, ubicados a unas cuadras para reponer la mercadería, y así pasaba el día con cinco o mas viajes; el que ha tenido esta experiencia entenderá que no es fácil llevar bien la cuenta de los ingresos, mas aún cuando se carece de conocimientos de contabilidad, esto produce a veces un fuerte dolor de cabeza, y si a esto sumamos los gastos producidos en la jornada, como desayuno, almuerzo, baño, alimentos para la casa y otros ¡uff! Es un tremendo ejercicio.
Mi preocupación fue tal, que aunque tenía sana conciencia de estar cumpliendo bien con el Señor, quería perfeccionar la forma de entregar el diezmo con más exactitud y no como lo estaba haciendo en forma estimada.
Esto me llevó a hacer un comentario a un tío que tenía un negocio de similares características, quién me dio las pautas de cómo había descubierto la forma de apartar el diezmo y sin tener problemas de conciencia, se las detallo a continuación: Al comprar la mercadería, debía sacar el costo de cada producto, luego ponerle el precio de venta y calcular la ganancia que este me dejaría, y diezmar de esa ganancia en forma anticipada, y como hay diferentes productos, en cada uno de ellos debía realizar la misma operación. En principio me costó entender porqué voy a entregar el diezmo en forma anticipada, si aun no vendía la mercadería, pero cuando vi lo sano y limpio de este acto, lo tomé con fuerza. Vea esto: 1 caja de chocolates de 24 unid. Vale $ 1800, si los vendiera a $ 100 c/u, reuniría $ 2400, lo que me dejaría una ganancia de $600, sacadas éstas cuentas procedo a apartar el diezmo de forma inmediata, o sea los $60, aún sin vender los chocolates; esta operación la realizaba con todos los productos y en todos los viajes de recuperación de mercaderías diarias; apartaba los diezmos antes de efectuar la venta, y me dije ¡esto funciona!
Se me ocurre que hay otras fórmulas más efectivas para llevar a cabo en este tipo de negocios, donde los ingresos son variables; por lo que felicito a quienes han logrado con ingenio salir de esta situación complicada.
Lo que intento mostrar con este ejemplo es mi preocupación por hacer las cosas mejor, y sin faltar a la enseñanza recibida.
Sin embargo…
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